Accidentes domésticos infantiles

Accidentes domésticos infantiles

Hay una película que me encanta en la que se pronuncia esta frase: No hay ningún lugar como el hogar. Y estoy totalmente de acuerdo. El hogar es ese sitio que abandonas por la mañana y al que vuelves al acabar tu jornada, deseando encontrar descanso y buenos ratos con los tuyos. Sin embargo, aunque nuestro hogar sea nuestro refugio, no es el lugar más seguro del mundo, y menos aún, cuando en él hay niños pequeños. De hecho, está demostrado que hay un alto porcentaje de accidentes domésticos infantiles.

La seguridad infantil en el hogar no es un tema para tomarlo a la ligera, y está en nuestra mano tomar las medidas oportunas para tratar de evitar estos accidentes. De hecho, si recurrimos a los datos que nos muestran las estadísticas podemos comprobar que aproximadamente el 60% de los accidentes domésticos se asocian a descuidos de los padres. ¿No os parece un porcentaje demasiado elevado? El resto se imputa a la falta de prevención.

No quiero decir con esto ahora que todos seamos unos padres horrendos que no se preocupan en absoluto por la seguridad de sus hijos, pero los datos están ahí, y seguramente, prestando algo más de atención, podríamos evitar ciertos incidentes o accidentes que se producen en nuestros hogares con los más pequeños.

Los más frecuentes

También hay que reconocer que hay accidentes domésticos inevitables, o quizá más que inevitables, que se escapan a nuestro control y que no se producen ni por descuidos ni por falta de precauciones, aunque seguramente, éstos sean los menos frecuentes.

Los accidentes domésticos infantiles más frecuentes podríamos decir que son varios y digamos que podrían variar en función de la edad de nuestros hijos, pero a la cabeza de los más comunes yo los citaría por este orden:

Caídas: Todos les hemos dicho alguna vez a nuestros hijos: “no corras tanto que vas como loco”, “si vas descalzo te vas a resbalar”, “no te subas ahí que al final te vas a caer”… y un sinfín de cosas más. Lo que está claro es que los niños se caen, y si tu hijo todavía no lo ha hecho, que lo dudo, no te preocupes, se caerá. Es muy frecuente que en sus carreras por el pasillo tropiece, o que resbale al entrar en una habitación recién fregada. Es algo que podríamos decir, entra dentro de lo “normal”. Sin embargo, existen otros riesgos en cuanto a las caídas que sí debemos evitar y prestar mucha más atención, como por ejemplo no dejar a los bebés sin vigilancia en un cambiador, o no dejar que los peques subas a escaleras altas.

Atragantamientos: Este tipo de accidentes es muy frecuente también, sobre todo en los menores de 5 años. Para evitarlo es muy importante insistir en que mastiquen bien los alimentos y tener muy claro y ser tajantes con aquellos que no pueden ingerir, como por ejemplo los frutos secos.

Quemaduras: La mayoría de éstas, se producen en la cocina, ya que hay ciertos electrodomésticos como la placa o el horno que suponen un riesgo elevado para los peques.

Intoxicaciones: este tipo de accidente doméstico quizá también sea uno de los que con más frecuencia ocurren en nuestras cocinas, ya que en ellas solemos guardar diferentes productos químicos y de limpieza.

Cómo evitarlos

Como decía al principio, hay muchas cosas que nosotros, como padres, podemos hacer para tratar de evitar muchos de estos accidentes infantiles.
En primer lugar, y aunque resulte obvio, conviene recordar que no debemos dejar al alcance de los niños objetos cortantes o afilados como cuchillos, por ejemplo.
Pero es que además en la cocina, hay un montón de utensilios que pueden resultar peligrosos para ellos, como los pequeños electrodomésticos: batidoras, picadoras, etc.

De vital importancia creo que es, escoger electrodomésticos que incorporen seguros anti-niños, por ejemplo, en la placa. Sabemos de la curiosidad de los pequeños cuando hay algo cocinándose. Los más chiquitos incluso hacen esfuerzos por intentar coger los mangos de las sartenes o las ollas que sobresalen de la encimera, con el consiguiente peligro de que acaben derramando el contenido sobre ellos. Pero para los que ya están un poco más creciditos y llegan a colocar su mano sobre la placa, contar con una placa de inducción puede ahorrarnos muchos disgustos, ya que solo calientan la superficie que ocupa el recipiente, mientras que el resto de la placa está fría.

También debemos evitar tener a su alcance productos de limpieza o que contengan productos químicos. Lo mejor es que los guardes en algún lugar donde ellos no tengan acceso, pero si te resulta imposible, asegúrate de comprar productos que lleven cierres de seguridad.

Y así, hablando de prevenir, podríamos continuar hasta elaborar una larga lista de cosas que podríamos hacer los padres. Si queréis saber las medidas más básicas o elementales a tener en cuanta sobre prevención de accidentes infantiles podéis encontrar más información aquí.


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