Accidentes típicos dentro de casa

Los accidentes más comunes en el hogar lo son, en la mayoría de los casos, por falta de previsión. Una falta de previsión que viene marcada por falta de orden, limpieza y organización. Todo ello nos acaba conduciendo a despistes, incidentes y percances. La gravedad de los accidentes domésticos es un elemento muy a considerar porque puede provocarnos grandes problemas y porque suponen en cifras un reseñable coste social.

Posibles causas más comunes

Las estadísticas no engañan, las principales causas de accidentabilidad en nuestros hogares se asocian directamente con nuestra desafortunada o inapropiada intervención.

  1. Caídas: Caerte en casa suena tan ridículo como la realidad se empeña en hacerlo habitual. Una silla debe usarse para sentarnos, pero claro, ir a por la escalera al trastero supone un esfuerzo sobrehumano y acabamos usando la silla para cambiar la bombilla. Está bien limpiar y fregar el suelo, muy higiénico, pero poner al corriente a todos evitará resbalones y sus consecuentes costalazos. Esas escaleras sin protección o esas ventanas demasiado bajas pueden acabar causándonos un disgusto mayor…
  2. Intoxicaciones: Seguridad, seguridad y seguridad. Todo lo que sean productos químicos deben mantenerse alejado de los niños y de los mayores despistados. Si los productos de limpieza tienen un armario común (y mejor en ubicaciones superiores), evitaremos esas pequeñas manos o manos despistadas que acaban cogiendo el bote que no es. La conservación de los alimentos y su consulta de fechas de caducidad antes de consumir evitará indisposiciones o intoxicaciones más graves.
  3. Quemaduras: Por suerte, cada día en menor manera podemos acabar quemándonos. Pero las vitrocerámicas, los radiadores sin protección, el horno u otros electrodomésticos pueden acabar quemándonos. La cantidad de manos quemadas que llegan a los centros médicos resulta facinante.
  4. Electrocucciones: Los electrodomésticos, cada vez más, disponen de sistemas automáticos para apagados en caso de riesgo eléctrico, pero las instalaciones eléctricas en general deben ser revisadas periódicamente, y las tomas deben estar protegidas en caso de tener niños, mayores o incluso perros en casa…
  5. Golpes: Conocemos nuestra casa al milímetro, lo mismo les ocurre a los pilotos de Fórmula 1 con los circuitos, pero las prisas son malas consejeras. Nuestros pies, hombros y cabeza son zonas con las que solemos impactar con demasiada frecuencia. Normalmente no implica mayores, pero un buen golpe puede ser grave.

Como ves no son pocos los posibles accidentes y no son menos las actitudes inadecuadas para evitar riesgos. Llámalo previsión o sentido común, pero contempla siempre este tipo de accidentes porque los porcentajes  de ocurrencia realmente asombran.

Cómo evitarlos en el día a día

Previsión no es una palabra que te vaya a suponer una carga de trabajo añadida en casa, o un palabro técnico sólo para centros de trabajo. Lo más próximo a esta palabra en otro término más amable es: Sentido común.

Está claro que por grupos de edades, el riesgo de accidentabilidad es mayor o menor. Los niños y nuestros mayores por motivos de psicomotricidad reducida que ambos pueden compartir, por menor asunción del riesgo o por desconocimiento absoluto del mismo, son focos de mayor atención.

La supervisión de estos grupos de habitantes de nuestra casa es importante, pero si las medidas de seguridad generales se establecen adecuadamente, ganaremos en seguridad para todos.

También hay que tener en cuenta la influencia de las zonas de riesgo. La cocina es la zona 0 de la accidentabilidad doméstica, seguida de baño, trastero, pasillos, zonas de estancia y dormitorios. Tiene sentido que los riesgos se multipliquen allí donde estamos más activos y donde más interactuamos con electrodomésticos y otros enseres de riesgo.

La automatización de procesos en cocina y baño es fundamental. Saber dónde está cada cosa para ahorrar duplicidad de tareas o para provocar despistes en el paso de una tarea a otra. Empecinarse en el desorden porque sí es una fatídica costumbre. Realmente no cuesta nada ser ordenado.

Todos los imponderables se deben ajustar en un Plan de seguridad, del que he hablado tropecientas veces en este blog. Si analizas tu vivienda, piso o casa, contemplas los espacios de riesgo así como el riesgo subjetivo de los habitantes, estableces rutinas para todos y organizas roles, sinceramente tendrás mucho ganado.

Algunos amigos con los que hablo de la seguridad en casa se cierran en banda. La excusa es una supuesta tranquilidad de llegar a casa y olvidarte de todo. Te aseguro que te puedes olvidar realmente de todo si antes has tenido en cuenta todos los factores para disfrutar de un hogar seguro.

 

 


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