Es hora de descongelar el frigorífico

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Al menos una vez al año todos deberíamos descongelar el frigorífico. Se trata de una tarea de mantenimiento primordial. El agua circulante por la cavidad del congelador, transformada en una capa de hielo perpetuo obstruye y genera presiones en zonas comprometidas que pueden afecta al correcto funcionamiento de todo el frigorífico.

¿Cómo descongelamos el congelador?

El mayor problema a la hora de descongelar el congelador es que nunca encontramos el momento. Siempre tenemos algún alimento congelado que pensamos se puede ver afectado o deteriorarse completamente al contacto con la temperatura ambiente. Y no nos falta razón, la tarea de descongelado y limpieza, pese a su sencilla ejecución, puede durar hasta dos horas. Así que habrá que buscar alternativas con el congelador del vecino o proceder al consumo de los congelados.

Muchos recordamos otros tiempos no tan lejanos en los que los últimos días de julio se convertían en un trajín de tareas domésticas. En esos quehaceres se incluía el vaciado y limpiado del congelador. Ningún momento era mejor que los días previos a las vacaciones de agosto en el pueblo. El congelador apenas conservaba ya víveres, ideal para proceder a la descongelación del congelador.

No es menos cierto que cada vez los frigoríficos ganan en sofisticación y evitan esas grandes circulaciones de agua que acababan convirtiéndose en icebergs. Incluso los nuevos sistemas de refrigeración no frost evitan por completo este proceso de descongelación…

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Hoy en día las vacaciones no suelen ser tan prolongadas, el mercado laboral está como está. Sin embargo, siempre hay periodos más o menos cíclicos en los que el congelador permanece menos ocupado en su función conservadora. Ese es el mejor momento para proceder a retirar cualquier capa o zona de hielo acumulado.

Cuando la carga del congelador es menor, lógicamente te cuesta menos proceder al vaciado, a la limpieza general y a la reposición de bandejas y alimentos congelados (si dispones de otro sistema alternativo para mantener la cadena de frío para evitar la exposición a la acción bacteriana). Por muy rápido que quieras hacerlo, el descongelado y repaso general, como ya te he dicho necesita su tiempo. En cuanto los congelados empiezan a desprender esas típicas láminas de hielo, ya no puedes volver a congelar.

De todos modos, tampoco hay que dramatizar. Todos tenemos un vecino amable con el que poder contar para endosarle provisionalmente ese marisco del cantábrico, o incluso podemos guardar el panga congelado en la nevera portátil, bien cubierto de cubitos de hielo.

Por lo demás, una vez que la capa de hielo del congelador se va transformando en líquido elemento, su limpieza será un coser y cantar.

Es más fácil de lo que piensas

Una vez que has dejado ese plazo de dos horitas a tu congelador, ya te puedes acercar a él con la buena intención de dejarlo brillante, sin restos de hielo y liberado de entorpecimiento alguno para la circulación del aire frío. Para hacerlo más visual y fácil, te describo los pasos:

  1. Vaciado y descongelación: Tal como hemos comentado, la retirada de alimentos, su desposito en otro sistema de congelación o consumo y la extracción de todos los cajones y baldas es condición indispensable. Una vez desconectado el frigorífico (MUY IMPORTANTE), mientras se va descongelando la cavidad y una vez que has dejado los alimentos a buen recaudo, no estaría de más que les dieras un buen repaso a los cajones, agua bien caliente y jabón para esa limpieza tan poco habitual. Puedes anticipar la descongelación con un secador (ojo con el cableado y las zonas húmedas) o con una olla de agua bien caliente dejada en la cavidad
  2. Retirada del hielo: Lo ideal es que, previamente a la aplicación de cualquier foco de calor, vayas ubicando bajo el suelo del frigorífico papel de periódico para que absorva lo que va saliendo. Si ves mucho hielo en el interior puedes preparar alguna bandeja de suficiente profundidad para recibir agua alcanzando el nivel de salida de ésta, por supuesto. Después de someter la cavidad al foco de calor, con un paño humedecido en agua bien caliente puedes ir repasando todas las zonas para terminar de retirar el hielo incrustado.
  3. Limpia el congelador: Una vez libre de hielo, la limpieza con agua, jabón y bayeta ( si rematas con un poco de limón, además desinfectarás). Puedes aprovechar esta limpieza para extenderla a juntas y gomas de la puerta.
  4. Déjalo bien seco: Cuando el congelador huela a limpio, no olvides dejarlo bien seco. Todo las partes que hayas limpiado. No vaya a ser que propicies los primeros focos de hielo al volver a enchufar el frigorífico.
  5. Reposición de alimentos: Lo ideal es que esperes una horita más hasta la recolocación de alimentos. La pérdida de grados hasta la temperatura precisa que tengas programada no se alcanza de manera inmediata.

 


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