¿Cómo quitar el moho de la lavadora?

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El moho es un hongo capaz de proliferar en cualquier espacio donde se den unas mínimas condiciones de humedad y escasez de luz. No te digo nada sobre lo que puede hacer en tu lavadora. Si no la conservas bien puede llegar a convertirse en un despiadado colonizador que acabe impregnándose en tu ropa y estropeando los materiales de la lavadora.

Tu lavadora en perfecto estado

El moho provoca varios efectos indeseados en lavadora y prendas, a saber:

  1. Durante los ciclos de lavado el moho se puede adherir a las prendas. Sus consecuencias merece un capítulo aparte que luego trataremos.
  2. Los hongos del moho producen malos olores: Si el lavador desprende mal olor o directamente sensación de podredumbre, ¿cómo pretendes que proceda a dejar la colada como nueva?
  3. Provocan deterioro en la lavadora: Estos pequeños seres pluricelulares solo tienen una misión, y bastante fastidiosa por cierto, los hongos quieren reproducirse constantemente y en su proceso de evolución acaban llevándose por delante, deformando, secando, quemando y rasgando cualquier material sobre el que se ubiquen. La goma sufre de este avance incontrolable y acaba perdiendo su elasticidad. Imagínate las consecuencias…, sin una goma que cierre, afirme y ajuste bien, puedes tener pérdidas de agua. Y no te digo nada si te toca cambiar esa goma

Como digo, por su propia naturaleza, y por su diseño en pliegues, la goma de la puerta de la lavadora suele ser el más habitual espacio para la generación y proliferación del moho. Hay un truco sencillo pero muy eficaz. Consiste en dejar la puerta abierta de par en par al terminar cada colada. Y si además pasas un paño seco por los recovecos de la goma conseguirás quitarte el problema de en medio.

Las excusas para no dejar la puerta abierta en una lavadora son del tipo: Es que luego me golpeo la rodilla al pasar… En este caso, andar por la casa con suficiente iluminación siempre viene muy bien.

Por supuesto, las lavadoras de carga frontal padecen más este tipo de incidencias, pues en su posición el agua puede acumularse y provocar ese efecto vivificante para estos pequeños enemigos de la limpieza y la higiene. Las lavadoras de carga vertical tienen la ventaja de que el agua acaba goteando desde la goma hasta el fondo del tambor. Pero tampoco te emociones si tu lavadora es de este último tipo. Ante el descuido de una goma más o menos húmeda, siempre pueden aparecer los hongos.

No estropees tu ropa por culpa del moho

Como ya te he dicho antes, el moho puede trasladarse de la lavadora a tu ropa. En el ambiente completamente húmedo y caliente de un ciclo de lavado, el moho se siente completamente cómodo para extenderse y aferrarse a todo lo que pueda entrar en contacto con él.

Cuando el moho llega a la ropa provoca tres efectos:

  1. Mal olor de las prendas: No podemos olvidar que cualquier ser vivo, por mínimo que éste sea, siempre va acompañado de un olor. El moho es más de aroma a putrefacción (normal, dada su tendencia a las aguas estancadas)
  2. Manchados: Y claro el moho también mancha. No tienes mas que ver cómo queda el interior de tu goma de la lavadora si no la repasas de vez en cuando. Ese mismo moho que tan hábilmente se ha desplazado hasta tu camisa, y una vez secado en el tendedor se mostrará en todo su esplendor en cualquier zona del tejido.
  3. Deterioro de las prendas: ¡Vale! Tienes razón, eres un optimisma y piensas que las manchas siempre se pueden quitar. Pero lo que tal vez no tengas en cuenta es cómo un moho es capaz de echar a perder los tejidos más delicados. Su penetración casi molecular puede traducirse en la pérdida total de una prenda.

colada-limpiaAsí pues, el hecho de que te conciencies en la eliminación del moho ya ves que tendrá muchas más consecuencias positivas de las que piensas. Olores, manchas, pérdida de prendas, averías…

Si no eres de tomar medidas preventivas (secar la goma con un trapo o dejar la portezuela de la lavadora abierta), al menos toma medidas posteriores. Nada mejor que un buen ciclo de nivel medio con agua caliente y lejía para arrasar a esos pequeños y molestos hongos.

No es cuestión de echar lejía sin orden ni concierto, con echar medio taponcito de detergente ya puede ser suficiente.

Una vez terminado el ciclo siempre está bien comprobar como ha quedado todo, sobre todo la goma. Un repaso con una bayeta por los intersticios de la goma terminará de arrastrar mucho más rápido el moho que haya podido resistir.

Cuando hayas terminado, un nuevo ciclo de lavado de tipo medio, con el jugo bien exprimido y filtrado de un limón le dará buen olor y acabará de desinfectar tu lavadora. También el vinagre te puede servir para ultimar la tarea de desinfección.

 


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