Razones para contratar un seguro de electrodomésticos

Un seguro de electrodomésticos puede ser una interesante opción para asegurar una inversión sobre el valor de tus electrodomésticos frente a multitud de contingencias. Desde su adquisición como nuevo hasta un tiempo razonable que puede alcanzar hasta los 5 o 7 años, disponer de un seguro para tu electrodoméstico te puede evitar muchos problemas.

Qué te cubre

La inversión en un electrodoméstico es fundamental para cualquier hogar. Lo llamo inversión más que gasto porque del electrodomésico sacamos un beneficio directo en su uso y funcionalidades. El frigorífico preserva nuestros alimentos y el lavavajillas nuestros platos, vasos y cubiertos, ahorrando además tiempo y agua.
Son solo dos ejemplos de por qué considerar un electrodoméstico como una inversión. Pero lo cierto es que cada electrodoméstico tiene ese punto de contraprestación hacia un beneficio en el uso.

Así que pensar en asegurar una inversión es siempre un buen plan. Para considerar los riesgos y alcances del aseguramiento de un electrodoméstico hay que tener en cuenta varios aspectos.

  • Periodo de garantía de un electrodoméstico: Desde el primer día y hasta los dos años, una garantía de cualquier electrodoméstico se hará cargo de fallos, anomalías y desperfectos propios provocados desde el uso normal y adecuado de un electrodoméstico.
  • Seguro de hogar con coberturas específicas para electrodomésticos: Ciertos daños como los provenientes de escapes de agua o de subidas de tensión eléctrica pueden ser asumidos por los seguros de hogar si se disponen de coberturas al respecto.

Considerando estos dos puntos, podemos pensar que nuestros electrodomésticos ya disponen de suficientes coberturas para atender a todo tipo de riesgos…, pero no es exactamente así. Este tipo de seguros generales o incluso indirectos se encargan de daños siniestrales (en el caso del seguro de hogar) o de deficiencias y anomalías en la fabricación o que aparezcan al poco tiempo de uso de manera anómala (garantía de un bien adquirido)

Siempre hay otro tipo de percances cuyo origen no es propiamente siniestral ni tampoco debido a fallo propio alguno del electrodoméstico. Es lo que podríamos llamar el factor de la ley de Murphy que en estos casos se puede presentar de la siguiente forma:

  • Uso inapropiado: Imagínate que eres de esos que se ponen a usar la lavadora dejándose llevar por su intución, sin atender a libro de instrucciones, sin mala fe alguna pero con la torpeza propia y común del desconocimiento. Un electrodoméstico usado con improvisación (y más aún cuando son nuevos y aún no están rodados) puede acabar sucumbiendo a la ley de murphy completada con la ley manazas. Y ahí no hay garantía ni seguro de hogar que alcance a reparar…
  • Rotura accidental: Nuestros hijos, padres, tíos, cuñaos o nosotros mismos, podemos golpear, dañar, dejar caer accidentalmente o cualquier otro tipo de riesgo que derive en una rotura parcial o total. Si le vas al seguro de tu hogar con una rotura así te mandará a freir espárragos, de igual forma que la garantía de cualquier fabricante.

Con un seguro específico para tu electrodoméstico lo puedes abarcar todo, solo hay que buscar el que más capacidad de respuesta ofrezca ante toda casuística. Más vale un todo riesgo que pueda indemnizar en cualquier caso bajo una franquicia máxima que no otro seguro que solo cubra averías técnicas.

Diferentes coberturas

Como cualquier otro ámbito de aseguramiento, los seguros de electrodomésticos ofrecen diferentes niveles de cobertura que supone una variación de la prima a pagar.

Normalmente este tipo de seguros delimitan de alguna forma su ámbito de aplicación, como es normal (no todo va ser barra libre). Puedes encontrarte con:

  • Carencia: Un periodo mínimo durante el cual no puedes declarar siniestro alguno. Está pensado para evitar daños preexistentes y ronda los 30 días (Los analistas de riesgos de las compañías piensan ¿Quién aguanta con un frigorífico roto de antemano durante tanto tiempo?)
  • Antigüedad de electrodomésticos: Por sentido común, asegurar un electrodoméstico cuya depreciación supera cualquier posible reparación no tiene mucho sentido. Tu lavadora de 12 años no encontrará quien la asegure.
  • Franquicia: Las aseguradoras probablemente limiten las indemnizaciones a un número x de casos al año. Y si das parte de dos o más asistencias seguramente no te renovarán (ellos también tienen que proteger sus intereses económicos) Un tope de 300, 500 o 600 € será el máximo que admitan para cada reparación.
  • Reposición: Algunas compañías ofrecen la reposición si no se puede reparar, si reparar es más caro y si se puede encontrar modelo igual o similar por el valor real del electrodoméstico asegurado.

Como ves, hay mucho que estudiar en estos temas del seguro. El aspecto más positivo es que el precio de estos seguros tan específicos no suele superar los 100 € en el caso del bien más caro y con las mayores garantías posibles a contratar…


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