Desinfectantes naturales para la vitro

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Si has leído otras entradas por aquí, ya sabrás que soy muy de usar remedios naturales para limpiar diversos electrodomésticos. En las cosas del comer, si es posible, mejor usar sistemas de limpieza naturales. Usados de forma regular, estos remedios más naturales desinfectan y limpian sin riesgos químicos de otro tipo de productos.

Congela las manchas

Todos los remedios están en la naturaleza, desde lo que incumbe a la salud hasta otros aspectos más rutinarios como es la limpieza. Esta especie de divagación biene a cuento porque el propio frío transmitido por el hielo puede ser un aliado para limpiar y dejar inmaculada de forma absolutamente aséptica tu vitrocerámica.

Así que se trata de recurrir al hielo como agente limpiador inocuo, eficiente y seguro. Tal vez pienses que no siempre puedes tener aparente hielo, pero si la previsión para disponer de la típica pasta limpiadora, la aplicas a tener las cubiteras siempre llenas, contarás con ambas alternativas. Y al final puede hasta que te decantes únicamente por el hielo como sistema más saludable (imagínate que, si no retiras bien todo el agente químico limpiador, este puede mezclarse en algún momento con tus cocinados…)

Pasando repetidamente el cubo de hielo por toda la vitrocerámica, incidiendo en las zonas donde hayan podido quedar residuos, estás ayudando en un proceso esencial de limpieza por contraste. El frío del hielo consigue levantar toda adherencia, ya sean restos de salpicones, posos de las bases de las ollas, sartenes y/ soperas, cualquier cosa.

Una vez que hayas procedido al repaso, la universal rasqueta (ésta sí que es imprescindible) se moverá como pez en el agua (agua helada) y terminará por retirar toda suciedad, dejando tu vitrocerámica brillante.

Para intervenir, rasqueta en mano, sobre la vitrocerámica, conviene que dejes que la placa, así como los restos más aferrados, reposando algún minuto. Con este gélido reposo, el frío penetra hasta lo más profundo. Con estas pautas la tarea será más fácil y tu tranquilidad de haber limpiado sin la intervención de proceso químico alguno será máxima.

Evidentemente, no es lo mismo limpiar una vitrocerámica eléctrica que limpiar una vitro de inducción. En el primer caso ya tendrás comprobado que el calor se extiende más allá de la zona de interacción entre placa y base del continente, mientras que el calor inducido de las nuevas placas sólo transmiten ese calor a la zona de contacto.

En el caso de las vitrocerámicas eléctricas, con toda la placa más caliente, surgen más fácilmente los restos por salpicones o por fricción de las sartenes. Para las vitrocerámicas por inducción los residuos aferrados se ciñen a la zona en la que se ha cocinado directamente. En una placa de inducción, si tienes cuidado de que no se produzcan derrames que se deslicen hasta esa zona de contacto, donde el calor residual puede provocar la adherencia, nunca encontrarás mayor problema en limpiar la placa.

Cítricos contra la suciedad

Limón-limpiadorTodos los cítricos tienen propiedades antimicrobianas, pero es el limón el que mejor actúa de manera directa en la limpieza por su mayor acidez que se traduce en un mayor poder desinfectante. El limón dispone de ácido cítrico a raudales, mientras que la naranja contiene sus mayores niveles de éste ácido en su cáscara. De ahí que la naranja se use de manera más indirecta a través de preparados mezclados con vinagre mientras que el limón es autosuficiente para limpiarlo todo desde su jugo.

Su única contraindicación aparece por su poder corrosivo, pero esta acción afecta únicamente ante materiales más sensibles como la madera. Una supercie firme como es la placa de la vitro no sucumbre a esta acción. Además, considerando que no se produce filtración alguna, el ácido cítrico no penetra y por tanto no destruye.

Lo que sí que destruye son las bacterias que pudieran quedar en superficie. Su poder de desinfección se muestra letal ante cualquier organismo vivo que pudiera pretender colonizar en tu placa vitrocerámica. Si a esta acción le suma el aroma final, tan intenso que es capaz de anular cualquier otro olor menos esperado, en tal caso ya sabes que en el ácido cítrico, sobre todo del limón, tienes a tu mejor aliado para dejar la vitro brillante y aséptica.

 


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