¿Cómo detectar averías en el horno?

horno-humeante

Tu horno es capaz de cocinar a altas temperaturas irradiadas a los alimentos y, por extensión, transmitidas a su cavidad y al conjunto de su estructura. La mejor forma de facilitarle el trabajo y prolongar su vida útil en las mejores condiciones, es mantenelo en óptimas condiciones.

Problemas más frecuentes

Habitualmente, te puedes encontrar con dos problemas en el horno que, de entrada, te van a hacer pensar en alguna avería grave: la emisión de humo y la falta de calor.

  • Horno que produce humo: La salida de humos te puede asustar, con razón, pero en la mayoría de los casos no reviste más gravedad que la propia falta de limpieza. Los restos de cocinados anteriores, expuestos de manera directa a las zonas de emisión de calor pueden acabar provocando ese humo, con el agravante de su olor a quemado.
  • Horno que no calienta: El cableado del horno, ubicado en su parte posterior, debe estar absolutamente aislado, protegido y separado del propio cuerpo del horno. No todas las marcas llevan a cabo esa necesaria protección. Si el cableado de alimentación eléctrica sufre algún deterioro por sobrecalentamiento, lo más probable es que la resistencia eléctrica deje de funcionar, cuando no ocurra algo peor y te encuentras con un cortocircuito. Una comprobación visual del estado de las resistencias al poco tiempo de encender el horno te mostrará si esta resistencia se encuentra funcionando con su típico color incandescente. También puede ocurrir que sea la resistencia la que esté rota. En este último caso, la comprobación del buen estado del cableado apuntará en esa dirección exacta del fallo.

Además, en lo estrictamente funcional, los materiales de los hornos y la zona de servicio al usuario deben favorecer un aislamiento que proteja de los efectos del calor.

  • Pilotos del horno rotos: Los frontales de los hornos sufren especialmente el calor proveniente del interior. Los habituales pilotos de rosca disponen de un mecanismo de muelles que se puede ver pronto afectado por esta exposición al calor. Antes de comprar un modelo de horno, asegúrate del aislamiento de esta parte frontal, los sistemas sencillos de rosca suelen ser poco amigos del calor intenso. Si un piloto deja de funcionar puedes perder una tarea primordial del horno.

Limpieza y prevención

El mantenimiento de tu horno se apoya en dos pilares fundamentales, la limpieza y la prevención. Ambas actuaciones se acaban convirtiendo en tus intervenciones más importantes para sacar lo mejor de tu horno.

En alguna ocasión ya te he hablado de la importancia de la limpieza del horno por tu salud, en primer término, pero como ya has visto en el apartado anterior, los restos y adherencias abandonados en el interior del horno son focos de futuros problemas mecánicos también. Lo normal es que un residuo suelto, y puesto en contacto con un foco de calor, acabe inflamándose y provocando ese desagradable humo (y no te digo nada lo que cuesta retirar un residuo carbonizado).

Los nuevos sistemas de aqualisis o pirólisis que algunas marcas ya ofrecen te echan una primorosa mano a la hora de limpiar y mantener tu horno como Dios manda. Entre los dos sistemas seguro que ya conoces las diferencias básicas, la aquálisis se usa de manera inmediata y repetida tras cada horneado (para que un poco de agua y jabón sean capaces de limpiarlo todo) y apenas consume electricidad, mientras que la pirólisis lanza un programa que ronda los 500º y que sería capaz de hacer desaparecer cualquier resto (no te doy más ideas…)

Pero, ni aún disponiendo de un horno con alguna de estas dos tecnologías, te librarás de prestar atención a otros detalles de importancia, a medio camino entre la limpieza y la prevención. Porque, está claro que la puerta del horno juega un partel primordial a fin de aislar exterior e interior de la cavidad. Muchos marcas trabajan en cristales térmicos especiales que no suben ni un grado pese a estar cocinándose en el interior a gran temperatura.

limpiando-puerta-hornoPero lo que no he visto que haya inventado marca alguna es un sistema de limpieza del encaje de la puerta del horno. En la bodega de un amigo, nos encontramos con fugas de humo aún estando el horno en perfecto estado. El amigo en cuestión me aseguraba que le ocurría de un tiempo a esta parte. Le eché un vistazo y lo cierto es que el interior brillaba como la patena, pero al abrir completamente la puerta descubrí que el trapo no se había dignado a pasar por ahí. Los residuos que se pueden almacenar en el cierre de la puerta, en la cámara de aislamiento del horno o en la goma también son objeto de una necesaria prevención. Si la goma no está deteriorada por su abandono, una sencilla limpieza será la mejor prevención para evitar esos humos inesperados.

Por lo demás, para hornos más normales, el bicarbonato dejado reposar en una mezcla de agua y el vinagre, pueden dejar tu horno limpio y desinfectado, sin químicos añadidos.


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