El filtro de la campana

El filtro de la campana

Todos conocemos la importancia de contar con una buena campana en nuestra cocina, pero quizá no todo el mundo sabe que el elemento esencial que se encarga de limpiar el aire y transformar el ambiente en un lugar sin humos ni malos olores, es el filtro.
Su papel es fundamental y si está sucio o no funciona correctamente, nuestra campana extractora nunca nos ofrecerá los resultados esperados. Por eso es tan importante limpiar el filtro de la campana.

A estas alturas todos sabemos que existen diferentes tipos de campanas. Así como hace algunos años casi todo el mundo tenía la típica campana que se instala bajo el mueble sobre la placa, o también llamada telescópica, hoy en día, existen muchas más opciones.

Por ejemplo, las campanas de isla, que son las que se instalan en el techo y quedan suspendidas directamente sobre la zona de cocción, que suele estar en una zona independiente o isla, y de ahí su nombre.
También existen campanas de pared o decorativas, que son las que se instalan entre dos muebles de cocina en la pared. Hay diversos modelos y en diferentes acabados. Algunas son tan planas y modernas que pueden confundirse incluso con un televisor, como la campana iQ700 LC97FVW60 de Siemens, con acabado en cristal negro.
Luego están los extractores de techo, que como su nombre indica se instalan directamente en el techo, dejando así más espacio libre, como el extractor DCK5281HG de AEG.
Y también los extractores de encimera, que permanecen ocultos e integrados en la propia encimera cuando no se están utilizando.
Pues además de los diferentes tipos de campana que puedes elegir, también debes saber que existen diferentes tipos de filtros.
Por una lado puedes encontrar filtros de acero inoxidable que se componen de capas. Cuantas más capas tengan mayor será el nivel de filtrado y por lo tanto, mejor realizarán su función o también filtros de aluminio.
Luego existen los filtros de carbono que son para campanas en recirculación que lo que hacen es extraer el aire y limpiarlo para devolverlo de nuevo a la cocina una vez limpio.

Cómo limpiarlo

Pues bien, ahora que conocéis algo más los tipos de campanas que hay, y que su principal componente para su buen funcionamiento son los filtros, debéis saber también que es primordial mantenerlos limpios y en buen estado.

Lo recomendable es limpiarlos cada dos meses aproximadamente, aunque esto depende mucho del uso que le des a la campana, de la potencia a la que la utilices y también del tipo de alimentos que cocines habitualmente.
Hay modelos que cuentan con un indicador de saturación de los filtros y te avisan mediante una señal acústica de que debes limpiarlos.
Para realizar esta tarea debes seguir los siguientes pasos:

Desmontar. Para limpiar el filtro de la campana lo primero es abrir el bloqueo y abatirlo. Para ello agárralo por debajo con la otra mano y extráelo del soporte.

Limpiar: Para limpiar los filtros evita siempre utilizar productos abrasivos como lejía, por ejemplo. Casi todos los filtros pueden lavarse a mano y en el lavavajillas. Si los lavas a mano y la suciedad está muy pegada y no puedes retirarla, puedes utilizar un producto desengrasante o que disuelva la grasa. Primero remójalos con agua caliente y jabón y pasa un cepillo por ellos para conseguir limpiarlos más profundamente. Luego enjuágalos bien para que no queden restos de productos y déjalos escurrir por completo.

Si prefieres utilizar el lavavajillas para lavar tus filtros, solo tienes que evitar meterlos con el resto de la vajilla, platos o vasos para que éstos no se ensucien con la grasa de los filtros.

Montarlos de nuevo. Con este tercer paso, ya tendrías tus filtros listos para seguir funcionando a pleno rendimiento. Para ello, vuelve a colocar el filtro sujetándolo con la mano por debajo y con la otra fija el bloqueo para ajustarlo.

¿Y si mi campana es en recirculación?

Si tu campana está instalada en modo recirculación debes saber que los filtros que utiliza, como ya he mencionado antes, son filtros de carbono. Estos filtros no se limpian, sino que se cambian cuando finaliza su vida útil, que suele ser entre 6 y 12 meses, aunque también se pueden regenerar en el horno para volver a utilizarlos. Sí, has leído bien. Puedes meterlos en el horno a 200ºC durante dos horas y estarán listos para volver a ser usados. Es conveniente hacer esta tarea cada cuatro meses.


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