Golpes en los electrodomésticos

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Esperas ansioso la llegada de tu nuevo electrodoméstico. Te lo instalan y te quedas a solas con él. Empiezas a familiarizarte, libro de instrucciones en mano, y al fijarte en detalle descubres una abolladura, unas rayas o arañazos, algún tipo de hendidura o alguna parte en deficiente estado… ¿qué hacer?

¿Funcionan igual?

instalación-de-electrodomésticoEs fácilmente entendible que, a la llegada de tu nuevo electrodoméstico, en ocasiones pases por alto esos pequeños desperfectos casi inapreciables. Estás deseando poder hacer uso de tu nuevo frigorífico, lavadora, lavavajillas, secadora con tantas y tantas funciones nuevas que estás deseando aprovechar.

Pero más allá de esa primera tentación de dejar pasar algún leve (o no tan leve) percance debes considerar tres aspectos básicos para convencerte en la necesaria reclamación en caso de golpes en tus electrodomésticos:

  • El precio pagado: Un producto vale lo que vale por sus cualidades absolutamente coincidentes con lo que la marca ofrece. El hecho de pagar un precio por un electrodoméstico acarrea un acto e responsabilidad del vendedor que debe asumir hasta sus últimas consecuencias.
  • La causa del golpe : ¿Te has planteado cómo se produjo esa abolladura o añarazo? Una caída durante la manipulación o el transporte del electrodoméstico puede haber provocado ese ligero daño externo con unas consecuencias mucho más trascendentes en el interior del electrodoméstico. Entre tantas y tantas piezas, conexiones, placas y demás, un golpe puede provocar su desajuste o un daño oculto que quede en evidencia con el uso.
  • Daño de origen: Demostrar que el daño de tu electrodoméstico es de origen es más fácil de justificar a la inmediatez de la entrega. La garantía de un bien cubre su correcto funcionamento durante dos años, con reposición o reembolso directo dentro de los seis primeros meses. Pero cualquier marca, fabricante o distribuidor te va a poner pegas si los llamas un mes después indicándoles que un arañazo inicial se está resquebrajando más y más.

Así que ya sabes, quedarte con un electrodoméstico que ha sufrido un golpe en su traslado o instalación supone una omisión en cuanto a tus derechos como consumidor. Si has comprobado tu electrodoméstico a una marca fiable, no encontrarás ningún problema, en muchos casos disponen de seguros para cubrir esos traslados, así que ni te lo pienses.

Taras de fábrica

En muchas ocasiones puedes encontrar puntos de venta outlet para electrodomésticos. El precio de un electrodoméstico con cualquier tipo de tara desciende notablemente. Se supone que en estos puntos de venta autorizados de la marca o del distribuidor se ocupan de comprobar que la tara no pasa de ser algo méramente estético o un ligero desajuste funcional que no impida el correcto funcionamiento del electrodoméstico.

Pero otra cosa bien distinta es asumir una tara de fabricación de un electrodoméstico cuando lo has comprado supuestamente con garantía plena de su estado general impecable. Las pequeñas taras en los ajustes de los cajones del frigorífico o en los carriles del lavavajillas, o ese ruidito ligero del tambor de la lavadora en los primeros lavados, nunca suelen ir a mejor.

Conforme vas usando tu electrodoméstico descubrirás lo incómodo que es que una función o un complemento destinados a una tarea concreta no se comporten o desempeñen dicha tarea con absoluta precisión. Los cajones desajustados de un frigorífico provocan una peor conservación de los alimentos, los carriles defectuosos del lavavajillas son un suplicio para moverlos cuando están cargados, y ese motor de la lavadora que emite un ligero silbido acabará sonando como una locomotora.

Al recibir tu electrodoméstico debes realizar una supervisión general del mismo, probando todas sus funciones, sus componentes, sus programas… en caso de que algo no actúe como debiera, transmite tu queja a quien te vendió el electrodoméstico, o a la marca directamente si ésta te ofrece un cauce rápido y cómodo.

En ocasiones puedes considerar algún defecto donde sólo hay un problema de interpretación, pero no te cuesta nada hacer llegar todas las posibles taras que veas, así comprobarás si verdaderamente tienes ese problema en tu nuevo electrodoméstico o simplemente no has sabido interpretar bien su información. Sea como fuere, establecer un cauce de comunicación con el vendedor o con la marca te demostrará qué tipo de servicio postventa te puede ofrecer.

En caso de que la tara pueda ser subsanable mediante una reparación, considero que es mejor que sea la marca quien conozca y finalmente oriente esa reparación al servicio técnico que proceda. Un simple vendedor del producto no siempre dispone del servicio técnico ideal para esa intervención. Si consideras que la tara no es algo reparable sino que afecta al conjunto del producto, exige su restitución.

 


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