4 pasos para evitar accidentes domésticos

Los accidentes domésticos en el hogar se producen más de lo que podemos pensar. En nuestra casa los percances nos pillan con la guardia baja. Un plan de seguridad que incluya unas buenas costumbres, orden y limpieza se convertirá en nuestro mejor aliado para reducir los riesgos al mínimo.

Lo que nunca debes hacer

Seguro que has oído en más de una ocasión lo de que muchos accidentes de circulación se producen en los últimos kilómetros, conforme nos acercamos a casa. La relajación o la falsa percepción de seguridad que ofrece lo próximo, lo cercano, lo conocido nos dispone en peores condiciones para afrontar cualquier imprevisto.

Lo mismo ocurre de puertas hacia adentro de nuestra casa. Parece como si al atravesar el umbral de nuestra vivienda espiraramos por fin tras las potenciales agresiones del mundo exterior.

Nosotros mismos podemos ser nuestros peores enemigos. No es cuestión de andar por casa en completa tensión. Si actuamos con previsión y consideramos de antemano riesgos potenciales, evitaremos provocar focos de riesgo.

Lo que nunca debe hacer es:

  • Sucumbir al desorden: Para evitar accidentes domésticos debemos controlar toda situación, tarea o aspecto de movilidad. Desde la organización de la nevera para evitar consumir alimentos en mal estado (sí, la intoxicación también es un accidente doméstico), hasta la supervisión de las zonas habituales de tránsito (desde los juguetes de los niños hasta un cable conectado para alimentar un ordenador puede derivar en un golpe que, considerando la cercanía de muebles puede provocar caída y golpe en zonas relevantes de nuestro cuerpo).
  • Improvisar: Una pequeña intervención doméstica para reparar una instalación o para limpiar, una preparación de la comida sin haber planificado antes los elementos necesarios… cualquier acción ejecutada sin una mínima previsión es un foco de riesgo de gran relevancia
  • Omitir la limpieza y mantenimiento: No es cuestión de estar todo el dia ojo avizor con el estado general de la casa. Las rutinas de limpieza y mantenimiento (aunque solo sea supervisión visual) conseguirán que todo esté en orden, pues muchas caídas o incidentes eléctricos se originan por suciedad, mal estado o deficiente mantenimiento de tantos y tantos electrodomésticos e instalaciones, amén de posibles obstáculos no retirados.

Son tres aspectos que engloban una suma de actitudes proclives al accidente doméstico. Conocer a fondo tu hogar y establecer unas sencillas rutinas que interiorizar de manera rápida te ayudará para el fin último del riesgo 0 en casa.

Cuidado máximo

Ciertos condicionantes suponen un incremento considerable de los riesgos propios de nuestro hogar. Vayamos por partes…

  • Tipo de vivienda: No es lo mismo vivir en un piso que en una casa. Considerando que las caídas y golpes son la principal causa de accidentes domésticos, el asunto cobra especial relevancia si vivimos en una casa, con sus escaleras para acceder de una planta a otra, o con su jardín
  • Tipos de habitantes: Nadie está libre de sufrir un accidente doméstico. Pero indudablemente nuestros mayores y nuestros niños son en sí mismos focos de posibles accidentes. La cuestión es alejar de su zona de influencia todo elemento que pueda potenciar ese riesgo. Alejar del alcance de niños y mayores según qué enseres o útiles puede evitar más de un disgusto. Pero además las tareas de concienciación hacia las mejores rutinas para ellos los hará partícipes de esa sana intención de evitar la caída, el golpe, el corte o el quemazo. Los más pequeños no entienden de normas y seremos nosotros los que debamos establecer medidas de seguridad (topes y cierres de ventanas, armarios y cajones, bloqueos para electrodomésticos y versiones de estos electrodomésticos de mayor seguridad, zonas de riesgo como esquinas acolchadas… hay multitud de sistemas de seguridad infantil disponibles en cualquier punto de venta específico)
  • Estancias: Cada una de las diferentes estancias de nuestra vivienda acarrea un mayor o menor nivel de riesgo. La cocina es la reina de los percances (unida a zonas de tránsito como escaleras, jardines y aparcamientos si vivimos en una casa). Los baños, en su reducido espacio también concentran grandes riesgos. El resto de estancias, salón y dormitorios son menos propicios al accidente, pero todo depende del orden que se disponga y de las medidas de seguridad que se dispongan.

Los máximos riesgos nunca deben ser desestimados. La cocina, las escaleras si las hay, las ventanas… tomar plena conciencia de estos riesgos evitará daños graves que, por muy exótico que nos suene, también pueden pasar en nuestra propia casa.

 


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