Posibles fallos en un lavavajillas

Cuando buscas técnicos para arreglar lavavajillas, siempre te surge la duda de a quién recurrir. Un arreglo barato es la tentación que a todos nos ronda. Seguro que es poca cosa y un apaño sencillo deja nuestro lavavajillas dispuesto para continar con su fundamental labor. Además de que el lavavajillas puede resultar un electrodoméstico con ciertos riesgos, el arreglo socorrido seguro que redunda en nuevos problemas.

Cuando sabes que hay que cambiar de lavaplatos

Con un uso medio del lavavajillas, los 10 años son esa frontera en la que considerar el cambio de lavavajillas. Por supuesto no me refiero a hacerlo porque sí. Se trata de que la detección de incidencias de cierta importancia a partir de esta antigüedad son ya un claro indicio de que cualquier reparación será costosa y la sustitución se vislumbra como la opción más razonable.

En ese momento tienes dos opciones:

  • Prolongar hasta los últimos usos tu lavavajillas: No son pocas las veces en las que una incidencia anuncia el fin del ciclo de vida de un electrodoméstico, pero a su vez dicha incidencia no es determinante para dejar de usar el lavavajillas. Todo depende de si buscas siempre el lavado perfecto o si te conformas con un lavado decente que pueda dejar algunos velos fácilmente rematables con el trapo.
  • Proceder al cambio de lavavajillas: Las incidencias que afectan a los resultados del lavado de manera decisiva o que derivan en un sobrecalentamiento, en un funcionamiento errático, en fugas de agua o cualesquiera otras afecciones técnicas, es lógico pensar en esos casos que la vida útil de tu lavavajilas ha terminado. No es cuestión de tratar de exprimir ese periodo de vida con parches. Pensar en lavar con menos vajilla para ver si sigue funcionando es una decisión a todas luces equivocada. Consumir más agua y electricidad para cada lavado no conduce a nada, ni en ahorro ni en ecología.

Pasados esos 10, 12 o 15 años con un funcionamiento satisfactorio son un buen plazo para confiar en la misma marca. Pero siempre puedes poner a prueba al servicio técnico como paso previo a una nueva compra de lavavajillas. Ponerte en contacto con los representantes técnicos de esa marca para exponerles el caso de tu avería puede servirte como buen indicio del servicio que pueden seguir prestándote a futuro. La propuesta de alterantivas de reparación, el ofrecimiento de soluciones y comprobaciones son una pista de que puedes confiar de nuevo en ellos.

Problemas de fácil o dificil solución.

De cualquier forma, la determinación de una incidencia de mayor o menor relevancia puede ser fijada con absoluta certidumbre siempre por un servicio técnico oficial. Las pequeñas incidencias se les pueden hacer un mundo a un reparador externo y, por el contrario, cuando suceden grandes problemas puedes encontrarte con un reparador externo que se envalentone, piense que es una incidencia menor y tu lavavajillas acabe completamente roto a los pocos usos posteriores, en el caso más extremo.

Y mira que soy mucho de toquitear los aparatos, pero lo cierto es que a día de hoy, la combinación de mecánica y electrónica convierte a nuestros electrodomésticos en dependientes de las marcas. Lo cual tiene cosas buenas y malas, como ya te expliqué aquí.

Los CAU, o Centros de Atención al Usuario son un espacio a consultar siempre. Cada marca dispone del suyo con más o menos nivel de tecnificación. Pero lo normal es que ellos sepan interpretar los primeros indicios de la mejor manera. Una vez que has hablado con el CAU, (también es fundamental que consultes con ellos sus tarifas para salidas para reparación a domicilio y posible coste por hora para tu reparación concreta) ya sabrás qué es lo más probable que le esté pasando a tu lavavajillas. Ellos, el CAU conocen experiencias varias de muchos otros usuarios y te orientarán bien.

Además, ¿por qué no pensarlo así? cuando un técnico te ha dado ese primer soporte telefónico, si la incidencia apunta a algún daño menor, puede hasta que tú mismo puedas arreglarlo. Lo cual, a poco manitas que seas, se traduce en un ahorro total.

Incluso si tienes pensado recurrir a ese reparador externo que te han recomendado por su estupendo desempeño en el caso del vecino, cuñado o de quién sea, la primera valoración del CAU te servirá para hablar con conocimiento de causa, disponiendo a ese otro reparador en las mejores condiciones hacia la determinación cierta del percance.

No quiero cerrar este post sin recordar a aquellos intrépidos que no sólo es que no llamen al CAU, sino que además ni siquiera comprueban si el lavavajillas está todavía en garantía. Asegurarse de esto es fundamental, si algo no funciona bien dentro del plazo de garantía, por Dios! que se encargue la marca.


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