¿Qué es mejor para cocinar?

¿Qué es mejor para cocinar?

La vitrocerámica revolucionó la cocción española hace ya unas décadas. Su penetración en el mercado fue mayúscula, tanto que su uso pronto se popularizó en las cocinas de todo el país dando relevo a los encendedores de gas. Estos, en cambio, todavía sobreviven en algunos hogares y hay quienes prefieren cocinar con ellos.

Pero la cocción ha dado un paso más con las placas de inducción. ¿Qué es mejor, vitrocerámica o inducción?, ¿cuáles son sus ventajas? ¿y sus inconvenientes o carencias? Te lo contamos en este artículo.

Ventajas de la inducción

Las placas de inducción tienen un funcionamiento totalmente diferente al de la vitrocerámica. Mientras ésta funciona con una resistencia eléctrica, que se enciende y apaga, la inducción lo hace con campos electromagnéticos generando calor en el recipiente de metal. Su apariencia es similar al de la vitrocerámica, con una superficie de cristal liso.

Consumen menos energía: la principal ventaja de la inducción es que es más sostenible que la vitrocerámica. Esto es así porque la placa sólo emite calor al entrar en contacto con la base ferromagnética del recipiente. Si lo retiramos, el calor se extingue en ese mismo momento. Esto se traduce en un menor consumo de energía y, por tanto, en un coste inferior en nuestra factura de la luz.

Más seguras: esta es una ventaja derivada de la anterior. La inducción es más segura que la vitrocerámica porque sólo calienta el recipiente. Si debido a un descuido pasamos la mano por la zona de cocción, no sufriremos una quemadura. Sólo notaremos un ligero calor.

Fácil de limpiar: por esa misma razón las placas de inducción son también más fáciles de limpiar, ya que las sustancias o el agua que rebosa de la sartén o la olla no quedan incrustadas en la placa, como sí ocurre en la vitrocerámica, porque sólo estará caliente la zona ocupada por el recipiente.

Son más rápidas: alcanzan la temperatura deseada en la mitad de tiempo que una vitrocerámica. El campo electromagnético es más rápido en transmitir calor a la superficie del recipiente. Con una placa de inducción, no tendrás que esperar apenas a que se caliente el agua para añadir la pasta, o el aceite de la sartén para freír los ingredientes. Emite calor casi al momento de encenderlo.

Mucho más precisas: algunas placas de cocción vienen equipadas con control de temperatura de aceite. Así sabremos con precisión el momento exacto para añadir los ingredientes. No todos necesitan la misma temperatura de cocción. Esto es algo que los cocineros saben muy bien, pero que al resto de mortales se nos escapa.

La vitrocerámicas están presentes en la mayoría de los hogares de España

¿Cuáles son los inconvenientes?

No sirven todos los recipientes: si vas a cambiar tu vitrocerámica por una inducción, deberás renovar también toda tu batería de ollas y sartenes. Sólo funcionan las que tienen una base ferromagnética. Podrás encontrarlo fácilmente en cualquier establecimiento ya que actualmente las venden en todos los comercios, pero deberás fijarte bien en que eliges los adecuados.

Su precio: las placas de inducción son más caras que las vitrocerámicas. Aunque ahora su precio es mucho más asequible que cuando salieron al mercado, todavía existe una diferencia importante con la vitrocerámica.

Razones para elegir vitrocerámica

La vitrocerámica funciona con una resistencia eléctrica que transmite calor al cristal cerámico y este, a su vez, al recipiente.

La principal ventaja es que, a diferencia de la inducción, funciona con cualquier olla o sartén. También podemos cocinar con recipientes de barro, recomendados para algunas recetas tradicionales como los estofados. Si tenemos una placa de inducción no podremos hacerlos. Además son mucho más económicas, como hemos comentado antes.

Por el contrario, el inconveniente principal es que son más lentas y tardan en calentar. Lo notarás sobre todo si quieres hervir agua dentro de la olla. La vitrocerámica es mucho más lenta que la inducción.

Además consume más energía, por lo que es menos eficiente que la inducción, que sólo emite el calor necesario. Esto hace además que sea más peligrosa y que haya que tener especial cuidado cuando está encendida para evitar quemaduras importantes.

Esperamos que este post te haya ayudado a conocer en profundidad la vitrocerámica y la inducción para que ahora seas tú el que se decante por una o por otra.


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